En español la titularon “El Psicólogo de las Estrellas”, protagonizada por Kevin Spacey, es una película dramática que muestra una historia muy interesante sobre un psicólogo y sus pacientes, fácilmente captó mi atención y me llamó a la reflexión como profesional de la salud mental; en una tertulia la comenté con un colega y entramos en una discusión muy amena sobre la ética profesional y cómo nos ve la gente,así que se me prendió el foco para escribir este post que expone mi percepción de la película y el tema que encierra.

A ver que sucede con la película, no se las voy a contar con detalles, pero si la recomiendo 100%; a groso modo les comento que trata sobre un psicólogo famoso y reconocido por atender a personas de la alta sociedad como los son las celebridades que viven en la ciudad de Los Ángeles, también por sus libros publicados con record de ventas, en fin una muy prospera y soñada carrera, pero pasa algo grave, este psicólogo está muy mal, a raíz de la muerte de su esposa sufre un duelo patológico, padecimiento que quiere enmascarar y retrasar con una grave adicción a la marihuana, alcohol y otras sustancias que mezcla a lo largo de la película. Es curioso ver como su jíbaro o distribuidor de drogas se convierte en su mejor amigo y confidente (síntoma característico en los adictos). En mi mente pensaba: ¿será que así hay psicólogos en la calle?, ¿con sus vidas personales vueltas un ocho, y aún así pretenden ayudar a los demás?, precisamente ese fue el tema central de la discusión con mi colega, compañero de la Universidad que aprecio y cuya opinión respeto, ¿por que discutimos?, porque parto de la idea que tienes que ayudarte a ti mismo antes de poder ayudar a los demás, es como el predicador que no practica lo que recomienda, así mismo lo veo, ¿una visión romántica acaso?, me parece que es el deber ser… es cierto, ante todo somos humanos, pero me apoyo en la ética profesional, cuando yo me fui a graduar lo primero que nos pidieron fue una certificación de salud mental y una cantidad específica de horas de psicoterapia, porque mi desequilibrio interno puede afectar la eficacia de mi trabajo y la salud mental de mis pacientes; ¿que alega mi amigo y colega?: “No importa tu vida personal, tienes la teoría, manejas los contenidos” esto lo repitió como diez veces 😛 ok, y lo entiendo, no hace falta que yo sea casada para poder trabajar la terapia de pareja, o que tenga hijos para poder atender a una familia (porque aprendí en la universidad sobre las teorías y los parámetros que debo usar para el manejo de la terapia)… pero me refiero a tu estado emocional como ser humano, ¿cómo puedes trabajar con un problemon tan grande en tu cabeza y en tu corazón?; yo personalmente no puedo, tomo vacaciones (me tomo el tiempo necesario para recuperarme primero)… bueno a la final no llegamos a ningún acuerdo, pero nos reímos bastante.

El otro tema es sobre ¿cómo nos ven?, divagando un poco sobre lo que he escuchado, comentarios de la gente como: “los psicólogos que conozco son todos divorciados o separados”, “conozco una psicóloga que su hijo es drogadicto”, “todos los psicólogos son locos” y pare de contar… hey… ante todo y lo vuelvo a repetir, somos humanos, también conozco otros profesionales de X o Y carrera que son divorciados por ejemplo, mi punto es que no podemos estar juzgando a priori, aunque si pienso que debemos dar el ejemplo con nuestra calidad de vida, no le veo ningún problema al divorcio, pues hay relaciones que sencillamente no funcionan, y por el mero hecho de ser psicólogo no me puedo obligar a estar sumergida en una relación que me hace infeliz solo para aparentar ante la sociedad que no puedo fracasar, porque socialmente hay una tendencia a relacionar ambos términos: divorcio=fracaso, algo que realmente me desagrada.

Finalmente les recomiendo la película, fue muy entretenida, no solo por el protagonista, sus personajes secundarios “los pacientes” son muy interesantes, con psicopatologías dignas de analizar.

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